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Mar 31

Salve Julio Verne

Por Félix Bolaños

Julio Verne (1828-1905). Uno de los padres de la ciencia ficción.

Julio Verne (1828-1905). Uno de los padres de la ciencia ficción.

25 de marzo – Aunque han pasado unos cuantos años, aún recuerdo con cierta nostalgia el primer libro que leí completo: Un capitán de quince años, de Julio Verne. Fue tanta la identificación con el protagonista: el grumete devenido capitán, Dick Sand, que durante un tiempo apreciable soñé con enrolarme en un barco y hacerme mar adentro para experimentar aventuras como aquellas. Realmente nunca tuve la oportunidad de realizar hazañas tales, pero sí, a partir de entonces, me dediqué a perseguir con saña cada nuevo libro publicado por las editoriales cubanas del gran hacedor de aventuras francés. Fue así como me alisté en el Nautilus y recorrí completas las veinte mil leguas de viaje submarino, pasé cinco semanas en globo, dí la vuelta al mundo en 80 días, pasé dos años de vacaciones en una isla misteriosa con los hijos del capitán Grant, viajé al centro de la tierra y alrededor de la luna, conocí el país de las pieles, y hasta disfruté parte de los quinientos millones de la Begún que fueron abandonados en un recóndito lugar de Rusia por Miguel Strogoff, en su azaroso recorrido como correo del Zar.

Y es que esa gran capacidad imaginativa de Verne lo ha convertido en uno de los más importantes autores iniciáticos de la literatura universal. ¿Quién, como yo, no se inició en el mundo de las letras con los libros de este escritor del siglo XIX?.

En todo lo anterior pensaba cuando me sorprendieron las palabras de Bruno Henriquez, presentando el panel que fuera organizado por la Editorial Gente Nueva y realizado ayer en el Centro de Estudios Martianos a propósito de conmemorarse el 110 aniversario de la muerte del creador de Las tribulaciones de un chino en China, De la tierra a la luna, La estrella del sur, Kerabán el testarudo, Un drama en Livonia, y otras tantas aventuras publicadas y vueltas a reeditar para ser acogidas con mucho entusiasmo por los más jóvenes lectores de buena parte del mundo, a lo largo de todo el siglo XX y hasta nuestros días.

El panel, que estuvo integrado, además, por Suntyan Irygoyen, subdirectora de aquella casa editorial, y los escritores Eric Flores, Raúl Aguiar y Enrique Pérez Díaz, rememoró la notable influencia que Verne ha aportado a las nuevas hornadas de autores que cultivan géneros tales como la ciencia ficción, la fantasía heróica e histórica, y la novela detectivesca y romántica. Los panelistas recordaron cómo Verne supo aprovechar los conocimientos geográficos de sus viajes alrededor del mundo para dotar a sus aventuras de un estilo casi fantástico, exótico, pero sin alejarse de la realidad; asimismo cómo le sirvió de estímulo el creciente entusiamo por la revolución tecnológica e industrial de su época, expresado en los trabajos de hombres de ciencias tales como Charles Darwin (1809-1882), Louis Pasteur (1822-1895), Robert Koch (1843-1910), James Clerk Maxwell (1831-1879) y Heinrich Rudolf Hertz (1857-1894), entre muchos otros que contribuyeron a los increíbles avances científicos que se produjeron a finales del décimonónico. Verne predijo con asombrosa exactitud muchos de los logros científicos que después serían realidad en el siglo XX, como los cohetes espaciales, submarinos, helicópteros, aire acondicionado, misiles dirigidos e imágenes en movimiento, mucho antes de que aparecieran estos inventos. Además de su sorprendente bagaje científico, que no ha dejado nunca de asombrar a sus admiradores, tuvo la suficiente lucidez para hacerse siempre asesorar por los mejores expertos en las materias sobre las que escribía, y aunque se le tiene como el precursor de la ciencia ficción, según Henriquez en una entrevista confesó que no se consideraba exactamente un escritor de este gustado género literario, pues solo se adelantó un poco a los inventos en que ya se venía trabajando.

En cuestiones de estilo, se dejó siempre aconsejar por su editor, apuntó Enriquito, en el que tenía una fe ciega y del que aceptó casi siempre todas sus sugerencias. A la visión comercial de Jules Hetzel se debe el que renunciara a la dramaturgia, donde era un autor mediocre, para dedicarse por entero a la colección que el propio Hetzel le creó: Viajes extraordinarios, así como la inclusión, siempre anecdótica, de personajes femeninos que Verne olvidaba sistemáticamente, porque no se consideraba un entendido en cuestiones femeninas, al decir de Pérez Díaz.

Por su parte, Erik Flores se refirió a la gran cantidad de sus novelas que han sido versionadas para el cine y también para series de televisión. La obra más veces adaptada ha sido Miguel Strogoff (16), seguida de Veinte mil leguas de viaje submarino (9) y Viaje al centro de la Tierra (6).

El ritmo de trabajo que mantuvo durante mucho tiempo, produciendo entre dos y tres novelas por año, le ocasiona a Verne dolencias gástricas y desmayos, además de parálisis facial, hasta que por fin la diabetes acaba con su preciosa vida en Amiens, el 24 de marzo de 1905, cuando se encuentra trabajando en dos de sus obras póstumas: La invasión del mar y El eterno Adán. En la primera las aguas invaden Europa arrasándolo todo a su paso, y la segunda trata de un cataclismo mundial que inunda todo el planeta haciendo que los supervivientes sufran un periodo regresivo, retrocediendo hacia el salvajismo. ¿Se harán realidad algún día estas predicciones? Si la humanidad no pone fin a la agresión que hoy se produce al medio ambiente, en un tiempo no lejano estas novelas dejarán de ser ciencia ficción para convertirse en una irreversible realidad. No me cabe la menor duda que de vivir en nuestros días, Verne sería un firme defensor de la vida en este bello planeta azul, que en definitiva fue el principal protagonista de gran parte de sus libros.

Como a un auténtico emperador de la literatura universal: iSalve Julio Verne, quienes se iniciaron en la lectura con tus obras te saludan!

Tomado de Cubaliteraria.cu

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